+57 320 5192442 - M. Fernanda Lozano Psicóloga Clínica

Terapia Individual

Mayor disfrute / Estado de ánimo alegre / Motivación por el trabajo / Buenos hábitos alimenticios / Amor por la vida / Empatía / Equilibrio / Descanso apropiado.

Trastorno Depresivo y la indicación de fármacos para el tratamiento.

Las depresiones son un grupo heterogéneo de trastornos afectivos de mayor frecuencia en la población no clínica, que se caracterizan por un estado de ánimo deprimido, disminución del disfrute, apatía, pérdida de interés en el trabajo, sentimientos de minusvalía, insomnio, anorexia y algunas veces ideación suicida. A menudo las personas manifiestan ansiedad y síntomas somáticos variados.

Existen causas genéticas, como la presencia de antecedentes de depresión en la familia cercana (padres y hermanos); factores fisiológicos, específicamente el descenso de seratonina a nivel de las uniones neuronales, factores ambientales como estrés, ansiedad, dependencia o consumo habitual de alcohol o drogas y escasas o nulas relaciones interpersonales. Es un trastorno que estadísticamente tiene mayor ocurrencia en mujeres que en hombres, con mayor presencia dentro de la franja comprendida entre los 35 y 45 años.

La Terapia Cognitivo Conductual (TCC) ha evidenciado mayor efectividad para el tratamiento de la depresión e incluso ha demostrado ser más económica que los fármacos utilizados en este tipo de cuadros clínicos.

Además de reducir los síntomas de ansiedad y depresión y mantener estos cambios terapéuticos a largo plazo, el tratamiento psicológico proporciona otros beneficios en comparación con el tratamiento farmacológico, tales como la disminución significativa de recaídas, una elevada tasa de recuperación y el hecho de no dejar ninguna patología residual.

Sin embargo a pesar del respaldo científico que avala la Terapia cognitivo-conductual, en nuestro país el modelo asistencial que impera es excesivamente medicalizado y biologicista, así como escaso el número de profesionales de psicología en el sistema sanitario.

La tendencia a recetar fármacos de manera abusiva (a pesar de sus efectos secundarios, de su dudosa eficacia para el tratamiento de algunas dolencias y del elevado coste económico que suponen), tiene serias repercusiones que transcienden al ámbito personal o social. Existen en la actualidad muchos artículos en los que diferentes investigadores reflexionan sobre la verdadera eficacia de los antidepresivos, los efectos nocivos de la administración de psicofármacos a la largo plazo, la dudosa validez de la teoría que reduce la explicación de los trastornos mentales a simples desequilibrios bioquímicos y sobre los intereses económicos de la industria farmacéutica en perpetuar estos modelos de actuación en salud mental.

Duelo por separación o divorcio.

El proceso de duelo por separación o divorcio, tiene la distinción que la separación física y emocional no es súbita como en la experiencia de la muerte y que es común que un miembro de la relación se niegue a aceptar la disolución de la pareja, esclavizándose al enojo y la frustración de la pérdida…

La muerte no deja elección, sucede y no hay vuelta atrás… pero en estos duelos, a muchos les será complicado seguir viviendo sabiéndose abandonados, fracasados, engañados por aquel o aquella que se atrevió a dejar de amarlo….

La persona que no desea separarse y se niega a aceptar su realidad, tendrá un costo emocional muy elevado, ocasionándole una infelicidad para sí mismo y para todos los que lo rodean.
Por ello es importante abordar este tema, porque cuando estamos dentro de una relación creemos que vivimos el amor y cuando surge un conflicto que nos lleva a la ruptura surgen muchos cuestionamientos; se ve afectada la autoestima en la persona que se niega a dejar la relación, se piensa ¿ qué será de él o ella sin esa persona que perdió? y comienza a hacer todo lo posible por hacer que esa persona cambie de opinión y lograr que se quede, empieza la manipulación y el chantaje…

¿Pero será eso realmente el amor o sólo una dependencia?.
El amor es libertad, aceptación, desear lo mejor para el otro, pero ¿ como permitirlo si yo me siento tan infeliz con su felicidad?, eso es solo egoísmo. Pasar el periodo de duelo y darse cuenta que puede recuperarse para después amar a otra persona, alguien mas afín a sus gustos y acorde a sus ideas. ¿Por qué negarse a conocer lo que sigue?

Todos los seres humanos estamos para compartir, cuando conocemos a alguien, ese alguien tiene la función de trasmitir una enseñanza. Cuando ya no hay mas aprendizaje ni crecimiento, cuando se han estancado los dos y ninguno está creciendo es el momento de aprender de alguien más.
Sin embargo en vez de agradecer ese tiempo valioso de aprendizaje y despedirse en paz, todo se vuelve una guerra de egos, orgullo, manipulación y chantaje, pero realmente ¿que es lo que ama esa persona que se aferra?, la realidad es que probablemente se ha comprometido su amor propio al querer estar con una persona que ya no le aporta nada a su vida.
La terapia cognitivo­conductual propone modelos de intervención a corto plazo, activos, directivos, estructurados, colaboradores y psicoeducacionales, centrados en ayudar al paciente a examinar la manera en la que construye y entiende el mundo (cogniciones), así como experimentar con nuevas formas de respuesta (conductual). Su principal objetivo consiste en transformar percepciones negativas, desviadas o distorsionadas de la persona acerca de sí misma, los demás y el mundo, de modo que pueda pensar y actuar de un modo más realista y adaptativo, en relación con sus problemas psicológicos, reduciendo o eliminando, así, los síntomas hasta alcanzar sus metas.
Este proceso proporciona al paciente una mayor sensación de predicción y control lo cual quiere decir que la psicoterapia tiene la posibilidad de transformar pensamientos, afectos y comportamientos.

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